Una transición gradual

 

Cuando los días de descanso se cuentan con los dedos de una mano, solemos querer tomar el sol lo más posible pero hay que tener cuidado con las insolaciones y las quemaduras.

 

Es fundamental que prepares tu piel con un tratamiento de complementos alimenticios al menos un mes antes de salir de viaje. Opta por tomar cápsulas enriquecidas con aceite de borraja y de onagra para limitar la sequedad cutánea, y con vitaminas E y C, por su acción antioxidante.

 

 

Alta protección

 

Una vez en el lugar de destino, evita escrupulosamente exponerte al sol durante las horas más calurosas del día. En todo caso, es imprescindible que uses una protección solar elevada. Aplica una crema con un índice de protección 50 o 50+ varias veces al día.

 

Si piensas disfrutar del sol en las pistas de esquí, también debes usar protección solar. No olvides que la radiación UV aumenta con la altitud.

 

 

Recuerda:

 

A menudo olvidamos proteger zonas tan frágiles como las orejas y los labios. Lleva siempre contigo una protección solar en formato pequeño, como una barra enriquecida con un SPF elevado. Y no olvides repetir la aplicación varias veces a lo largo de la jornada. Reserva tu bálsamo reparador para la noche.